“Cosa de preso”, una muestra testimonial y documental


Por Gustavo Insaurralde. La muestra “Cosa de preso” que por estos días se expone en el Cecual (Santa María de Oro 471) reúne una serie de objetos que reflejan los años que Carlos Aranda estuvo detenido (1979-1983) en la última dictadura argentina.

Cuando hablamos de memoria, hablamos de identidad y también de justicia y verdad; esta muestra hace honor a cada una de esas palabras.

EL TESTIMONIO, UNA CONVICCIÓN

La exposición puede ser sólo una serie de recuerdos pero sin dudas después de más de 30 años debe abordarse desde varias miradas ya que cada pieza adquiere valor testimonial y documental de la memoria histórica nacional.

Primero, desde lo testimonial ya que las piezas reunidas conforman un ensayo personal que muestra el intenso vínculo que Carlos Aranda desarrolló con familiares y amigos durante el infortunio de su destino. Aparecen las cartas que escribió a sus padres, hermanos y compañeros que sirvieron de inspiración para la realización del libro Memoria de Ratón y que fueron encuadernadas de forma casera en 1984, al año siguiente de recuperar su libertad. Se suman cinco emotivas fotos de su llegada, 11 de diciembre de 1983, al Aeropuerto Cambá Punta de Corrientes con sus sobrinos, después de haber estado una semana en Buenos Aires para la asunción del presidente Raúl Alfonsín. Hay dos cuadernos con anotaciones de libros leídos, algunas canciones recordadas en cautiverio, la copia de las cartas más importantes, los recursos presentados al Consejo de Guerra, ciertas direcciones importantes en caso de recuperar la libertad e incluso también recetas de cocina que recuperaba de algún diario que llegaba a sus manos, todo según el devenir de los días en prisión. Todo se convierte en algo más, ahora son parte de su historia, símbolos de la lucha esperanzada que cada día renovaba con particular convicción.

DOCUMENTOS DE UNA RESISTENCIA

Otras piezas tienen un singular valor documental puesto que hacen referencia a circunstancias históricas que desde lo personal describen una realidad colectiva. Los documentos más relevantes de la muestra pueden el certificado de libertad del 16 de junio de 1979, atesorado por sus padres aún después de que fuera nuevamente detenido, el nuevo DNI que se hace el 15 de marzo de 1983, en la Cárcel de Villa Devoto, con saco y corbata prestados en el penal y la copia del legajo personal de la Unidad Penitenciaria N° 9 de La Plata. Por otra parte, la nota que autoriza a su amiga Silvia Levín para visitarlo, gestión que era muy difícil de conseguir en ese tiempo y el dibujo realizado junto a Miguel Pampa García que detalla una escena carcelaria cotidiana en una celda (1982). Finalmente, puede mencionarse una fotografía en blanco y negro que a 10 días de su libertad, el 13 de diciembre de 1983, testimonia su participación del séptimo aniversario de la Masacre de Margarita Belén en la iglesia del pueblo siendo la primera misa conmemorativa en democracia.

La exposición también muestra algunos diarios de la época que dan cuenta de la nómina de los 325 detenidos políticos que se encontraban a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN) alojados en la UPN°7 de Resistencia (El Territorio, 11/3/1978), la situación de varios estudiantes (Diario Norte, 13/10/75), la primera información al otro día de la Masacre de Margarita Belén (Diario El Territorio, 14/12/76) y la nota “Serrano sobrevoló la zona del crimen” (Diario El Territorio, 16/12/76).

Asimismo, podría considerarse a varios de los objetos que se muestran como productos culturales de resistencia ya que dan prueba de ese periodo transcurrido entre las rejas, donde la agudeza del ingenio era aliado fundamental para conquistar el tiempo injustamente perdido. Entre estas piezas se destacan: un porta mate realizado con retazos de cuero de carpincho en la cárcel de La Plata con materiales provistos por familiares que incluye distintos tipos y puntos de costuras a fin de realzar el trabajo y una medalla realizada con moneda de la época, devastada hasta eliminar el dibujo original en relieve y luego tallado la cruz del crucifijo con pequeñas agujas de coser. En 1977, como en la Alcaidía no se podía tener elementos de pasatiempo, ni para escribir o dibujar, Carlos se ingenió para bordar en un pañuelo un tablero de ajedrez cuyas piezas se realizaban en el momento con migas de pan.  Sobre el fin de su cautiverio, hizo un garlopín en madera de lapacho según las instrucciones del compañero y maestro carpintero Yorgu Jordán de Machagai con quien se encontraba.

“Cosa de preso” es un espacio participativo que nos propone ejercer la memoria, entendiendo la memoria como una reconstrucción permanente que debe afianzarse día a día; tanto como testimonio personal y al mismo tiempo como una construcción colectiva.

Inauguración de la muestra

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